La idea, en una frase
El oro es casi 7 veces más pesado que la arena y la roca que lo acompañan. Una mesa gravimétrica no hace nada más que explotar esa diferencia: si usted deja caer una mezcla de material sobre una superficie inclinada que vibra y por la que corre una lámina de agua, lo pesado se queda pegado abajo y lo liviano se va con el agua. Eso es todo el principio.
Es el mismo principio del bateo artesanal —el minero que mueve la batea con agua hasta que el oro se asienta en el fondo— pero mecanizado, continuo y con una precisión que la mano no alcanza. Por eso también se le llama mesa de concentración gravimétrica o mesa Wilfley, por el diseño original de 1896.
Cómo funciona, paso a paso
- 1. Alimentación. El mineral, ya molido y mezclado con agua (una pulpa), entra por una esquina de la mesa.
- 2. Vibración. Un motor sacude la mesa con un movimiento asimétrico: empuja despacio hacia un lado y regresa de golpe. Ese tirón desplaza las partículas pesadas a lo largo de la mesa.
- 3. Lámina de agua. Al mismo tiempo, el agua corre en sentido transversal y arrastra las partículas livianas hacia el borde de descarga.
- 4. Rifles. Unos listones sobre la superficie frenan lo pesado y lo obligan a viajar por los canales, mientras lo liviano pasa por encima.
- 5. Separación. El resultado es un abanico: el concentrado con el oro sale por un extremo y el relave (el material sin valor) por otro. Se recogen por separado.
Las partes que importan
- La cama o tablero: la superficie sobre la que ocurre todo. En nuestras mesas es de piedra carburada y fibra de vidrio.
- Los rifles: los listones que atrapan lo pesado. Su geometría es lo que más influye en cuánto oro fino se captura.
- El mecanismo de vibración: motor, polea y cabezal de transmisión; define la velocidad y el tipo de sacudida.
- El canal de agua: reparte la lámina de forma uniforme a lo ancho de la mesa.
- Los soportes de inclinación: permiten ajustar los grados exactos según el mineral.
Si quiere ver cada componente sobre una mesa real, en la portada tenemos la anatomía completa con fotos de cada pieza.
¿Para qué sirve y cuándo conviene?
Sirve para concentrar: convertir muchas toneladas de mineral pobre en pocos kilos de material rico en oro, que ya se puede fundir o vender. También se usa para otros metales pesados como wolframio, estaño o plata.
Conviene cuando su oro es libre —es decir, que ya está desprendido de la roca tras la molienda— y cuando quiere dejar de depender de una planta de terceros o de métodos con químicos. No sirve para oro encapsulado dentro del sulfuro sin liberar; ahí primero hay que moler más fino.
Por qué reemplaza al mercurio
La amalgamación con mercurio recupera oro, sí, pero envenena al operador y al agua, y en el Perú está prohibida en varios contextos. La separación gravimétrica llega al mismo objetivo solo con agua y electricidad: no hay insumo químico que comprar, ni residuo tóxico que manejar, y el agua puede reutilizarse en circuito cerrado.
Si viene del mercurio y quiere entender la transición en detalle, lo explicamos aquí: cómo recuperar oro sin usar mercurio.
¿Cuánto oro recupera?
Con mineral bien clasificado y alimentación constante, nuestras mesas alcanzan hasta 91% de recuperación del oro contenido. La cifra real depende de su ley, su granulometría y qué tan estable sea la operación.
Qué tamaño necesita
El tamaño se elige por la capacidad que va a procesar, no por el presupuesto. Nosotros fabricamos cuatro modelos en Arequipa, de 200 kg/h a 2.5 t/h: puede verlos en nuestros modelos, y si duda entre dos, la guía de cómo elegir el tamaño lo resuelve.
Si está comparando tecnologías y no solo tamaños, tenemos la comparación honesta entre mesa gravimétrica y concentrador centrífugo.
